viernes, 12 de mayo de 2017

Paparazzis y guardaespaldas












Cuca y Dolfo son socios del Real Club de Hípica, a ambos les gusta montar a caballo. Suelen cruzarse durante sus largas cabalgadas, se miran, se estudian, diría más bien y se saludan educadamente. ¡Dios mío! suspira Dolfo cuando contempla ese culito subiendo y bajando al trote, su cabeza se le llena de malos pensamientos. Cuca es la esposa del Ministro de Asuntos Varios, así que siempre lleva detrás unos cuantos guardaespaldas y aunque no se vean, también una corte de paparazzi a la caza de alguna noticia caliente. Dolfo es el esposo de Pitita de la Cueva y Santipetri, primera accionista de Manufacturas Reunidas y otros pingües negocios. Es muy atractivo y bastante más joven que su mujer, dicen que tiene un encanto especial y música entre las piernas. Se dedica a lo que hace la gente desocupada con mucho dinero. También le vigilan, pero esto él no lo sabe.

Es mala suerte que, justo hoy, el caballo de Cuca se haya lastimado una pata; por otra parte es buena suerte que, justo en ese momento, Dolfo pasara por allí y que, como si fuera un príncipe, desmonte de su corcel y muy solícito se acerque a la mujer y delicadamente la ayude a bajar de la montura. Se enfrentan cara a cara y se miran. Hay sorpresa en sus ojos y una especie de escalofrío atraviesa sus cuerpos dejándolos como desmayados y sin fuerza. Dura justo el tiempo en que Dolfo desliza a Cuca despacio, bien pegadita a su pecho, comiéndola con los ojos y saboreando el instante; Cuca se deja llevar, siente la fuerza muscular del hombre y el calor de sus manos bajo sus axilas. Antes de llegar al suelo Dolfo mide como un experto la turgencia de los pechos de la mujer apretados contra él y no puede evitar sentir el vigor en su entrepierna. Sabe quién es y sabe también que esa mujer es un peligro, que la persigue la prensa continuamente y que Pitita está cansada de sus faltas de 'discreción' y le ha dado ya un ultimátum. Pero no puede resistirse cuando desea algo, así que acaba de decidir que Cuca y él van a montar juntos muchas veces y casi siempre suele conseguir lo que desea.

Cuca es la educación y el saber estar personificado, tiene una cintura delicada y no alza la voz nunca, el cabello rubio y liso y unas tetas de vértigo. Dolfo va con cuidado no sea que se espante, parece recién salida del colegio del Sagrado Corazón, pero está seguro de que es una 'zorrita' maravillosa que sabe más de lo que aparenta. Si no es así, él estará encantado de enseñarle. Pero no son solo los periodistas, también están los ‘gorilas’ que le vigilan con mala cara cada vez que se acerca.

En su primer encuentro Dolfo confirma sus sospechas: esta damita es mucho más que eso. Es una gata de uñas largas que sabe manejar bien la mano, mejor la boca y conoce todas las posturas del Kama Sutra y alguna más. Es como un tsunami en el Pacífico. Cuando recobra el aliento le da por pensar lo que pueden confundir las apariencias. En lo que no piensa es en el detective que le ha puesto su esposa para saber por dónde anda mientras ella trabaja y que les viene siguiendo desde hace días.


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